¿Qué es el Socialismo abierto?, por César Calderón
El socialismo abierto es una idea en fase beta permanente, es decir, en constante redefinición por parte de quienes participen en este proceso. Es un concepto quiere formar parte del movimiento OPEN, que toma impulso tanto del movimiento del software libre, el software de código abierto desarrollado por comunidades hacker, puesto libremente a disposición de la comunidad y en permanente desarrollo y evolución, como del Open Government, que se resumen en sus tres principios informadores , que son: Transparencia, Colaboración y Participación, ya señalados por Barack Obama en el primer manifiesto emitido desde la casa blanca, el Open Government memorandum que sirvió para la definitiva popularización de estos conceptos y su entrada en la agenda de multitud de gobiernos a lo largo del planeta.
Si el movimiento Open Source nace de la rebeldía apasionada y creativa de esas comunidades de hackers que pensaban –y siguen pensando– que tiene sentido ético y económico crear programas informáticos compartiendo el código de los mismos y entregarlos a la comunidad para su desarrollo y disfrute, el Socialismo Abierto debe defender que los ciudadanos también actuemos como hackers, abriendo el código del funcionamiento de nuestros partidos, gobiernos y estados, y devolviendo el código de control de esos resortes a la comunidad para que de esta forma se mantengan en permanente evolución además de cuestionar permanentemente las verdades supuestamente incuestionables.
La idea de Socialismo Abierto no es nueva, de hecho es tan antigua como la fundación de los primeros partidos socialdemócratas ( SPD y PSOE ) y subyace a la mayoría de las documentos y programas de los mismos. Pero es solo ahora, con el avance tecnológico que ha propiciado la llamada web 2.0 o web social y la extensión de internet como red global, cuando puede comenzar a ponerse en práctica de forma masiva y con unos costes asumibles.
La violenta irrupción de Internet como fenómeno global en la vida social de nuestro mundo está produciendo un incuestionable cambio de paradigma en la forma en la que los ciudadanos se relacionan -o quieren relacionarse- con los gobiernos, permitiendo interaccionar a gobernantes y gobernados en planos perfectamente horizontales y sin que ningún otro agente intermedie en esa conversación.
Son muchos los cambios que se están produciendo ante nuestros ojos, entre ellos la misma idea de sociedad civil hasta la aparición de Internet era básicamente un concepto colectivo, heredero de los movimientos sociales de clase y gregarios de los partidos políticos y organizaciones sindicales.
La forma de canalizar la participación social se daba a través de esa sociedad civil en la que la participación del individuo se diluía y mediatizaba en un marasmo de intereses grupales, de clase o históricos. El individuo no era importante, y eran los grupos organizados los que eran sujeto de políticas públicas.
Asociaciones de consumidores, de vecinos, de estudiantes, sindicatos, ONGs… estas eran las entidades que organizaban la participación ciudadana. Una participación en la que el ciudadano, el individuo, poco tenía que decir sino tratar de situarse para llegar a ser cooptado dentro de los grupos decisorios.
A través de Internet y de la web social, es el ciudadano, el individuo, quien puede tomar el poder, organizarse, tejer redes sociales, construir las arquitecturas sociales efímeras necesarias para una reivindicación concreta, y desaparecer tras ello sin voluntad de permanencia y asimismo los gobiernos pueden cumplir con su deber de transparencia hacia la ciudadanía estableciendo canales abiertos de información, colaboración, participación y servicio al ciudadano.
Este cambio tecnológico –y de valores– supone una verdadera revolución y un reto para nuestros gobiernos. Ya no basta con ganar unas elecciones, los ciudadanos exigen transparencia en la acción de gobierno y posibilidades de participación en aquellos asuntos que les afecten, y es responsabilidad de los poderes públicos abrir estas ventanas de diálogo permanentes. El ciudadano ha dejado de ser el sujeto paciente de las políticas públicas, su rol ya se amplió hasta ser considerado como cliente de dichas políticas bajo las prácticas de modernización administrativa nacidas en los años 90 del pasado siglo, ha crecido ya en la actual sociedad- red a erigirse en protagonista activo del proceso de cambio.





Me gustaría invitaros a una reflexión.
Tu hijo se debate en tre la vida y la muerte mientras tú estás en una sala junto con otras 10 personas de tu familia escuchando las opciones que los médicos te proponen. Si operamos corremos el riesgo de que tu hijo se quede en la mesa de operaciones, pero si sale bien llevará una vida normal. Si por el contrario decidimos no operar, ya no podremos hacelo más adelante, con lo que su calidad de vida se reducirá y le quedarán sólo unos cuantos años. En su explicación los médicos argumentan todos los pasos, tratamientos, riesgos y posibles efectos que se pueden derivar como consecuencia de la decisión que se adopte.
Tú eres enfermero, aprovechaste las oportunidades que se te ofrecieron, trabajaste duro para convertirte en la persona que hoy eres y continuas “nutriéndote” cada día. Eres inquieto, lees, te informas, investigas, viajas, conoces y te has hecho con un entorno muy amplio y multidisciplinar con el que compartes interesantes conversaciones. Entiendes perfectamente la importancia de esta decisión. Los otros 9 miembros de tu familia tuvieron tus mismas oportunidades, sin embargo optaron por dejar sus estudios muy jóvenes y dedicarse a cualquier actividad que pudiera proporcionarles dinero rápido. Su principal afición durante toda su vida ha sido la de reunirse cada día entre ellos para tomarse una cerveza en el bar de la esquina, ven el futbol, hablan de coches, de sexo, su única lectura es el diario deportivo y no les interesan ni las noticias.
¿Dejarías una decisión tan importante en la que está en juego la vida de tu hijo en manos de un votación democrática y abierta a la participación de tu familia?
Os doy la enhorabuena por la iniciativa, pero no me he podido resistir a largaros este rollo porque echo en falta dos palabras que creo que hoy dia hacen mucha falta: MERITOCRACIA y CRITERIO.
Un gobierno debe estar formado por los mejores, pero no los mejores por el empuje del marketing de un partido o por el carisma político para captar votos, sino por la formación y experiencia acumulada que finalmente configuran un perfil. La buena gestión se vende sóla por sus resultados.
Participación, de acuerdo, pero con criterio. ¿Realmente todos tenemos criterio para participar en cualquier toma de decisiones sea del ámbito que sea?, o por el contrario en nuestro día a día cuando necesitamos algo de ámbito que no contralamos buscamos a un profesional de ese área…
La idea es genial y es la única forma que podemos tener de una participación más horizontal, sin confundirla con asamblearia. A mí solo me surge una duda. Tenemos muchos ciudanos de izdas que todavía no controlan este lenguaje, lo podemos ver en cada agrupación y en la calle con las personas mayores, que se sienten incapaces de su aprendizaje. ¿Que hacemos? ¿Los dejamos fuera? ¿Como participan? ¿No constituimos de nuevo una élite intelectual ? Supongo que habreís pensado en ello. Yo por si acaso lo dejo ahí para debate
Sigo con el tema. Hay gente mayor y no tan mayor que nos ven con cierto recelo porque hablamos, según ellos de cosas que a ellos no les interesa. Es mi debate diario con los compañer@s que se ciñen exclusivamente a lo más cercano y lo global lo ven como algo más lejano y que no les afecta. Yo despúes de tanto tiempo defendiendo que para actuar hay que debatir sobre la idea que sustenta un proyecto y es como darme contra un muro e incluso me entrán ganas de tirar la toalla. Yo creo claramente en el proyecto y me sumo a la idea de Socialismo Abierto, pero me gustaría que nadie se situase excluido.
Quizás una cosa de forma, muchas veces un lenguaje lejano nos puede alejar de la gente a la que queremos llegar. Soy de la opinión de que habría que intentar universalizar el lenguaje para que toda la militancia la pudiera compartir, no solo las personas mas habituadas a la red, sumar voluntades es fundamental, como no estamos contra nadie, solo se pretende abrir futuros compartidos.